Bob Verschueren (1945-)
1-16.- Catalogue de plantes 65:47 Fuga Libera (FUG 705)
Distribuye en España: Diverdi
El sello Fuga Libera se ha descolgado recientemente con una publicación que, muy probablemente, se mantenga durante bastante tiempo en la nómina de referencias del sello francés como la producción más extravagante que haya editado. Nos estamos refiriendo al Catalogue de plantes (Catálogo de plantas) del artista belga Bob Verschueren (1945), de quien nada se sabía hasta ahora en materia discográfica. Como su título indica, la obra nace como directo homenaje al Catalogue d'oiseaux (Catálogo de pájaros) de Olivier Messiaen, cambiando, claro está, la belleza canora de las aves por el más terrenal sonido que provocan (o es provocado por la manipulación) las plantas.
Aunque la idea de escuchar a las plantas pueda resultar del todo novedosa (y lo es en el modo en que nos lo plantea Verschueren) no lo es tanto en la medida en que otros ya fueron pioneros en esta singular empresa. Una vez más, John Cage (1912-1992) ejerce como mentor con sus piezas Child of tree (1975) y Branches (1976). La primera de ellas está escrita para diez instrumentos (que han de ser seleccionados siguiendo instrucciones del I-Ching) y que han de ser plantas o materiales relacionados con éstas. Cage incluso especifica que uno de los 'artefactos sonoros' ha de ser una poinciana (Caesalpinia gilliesii). En Branches se utiliza el mismo instrumental pero la amplificación está permitida. El compositor reconocía que ésta es básicamente una serie de variaciones de Child of tree. Existe una grabación emblemática de la pieza (de una hora de duración, aunque su longitud temporal es indeterminada) a cargo del ensemble daswirdas en Wandelwaiser (EWR 9901).
En otra órbita sonora hemos de situar la música botánica de Michael Prime, quien gusta de presentarse como un 'ecologista del sonido'. Activo en la escena musical de vanguardia desde 1985, su mayor empeño, tras pasar por bandas experimentales como Morphogenesis, radica en permitir al oyente escuchar sonidos que cotidianamente le rodean pero que mantiene en el subconsciente. Su álbum más influyente (que fue distribuido en España por Arsonal) es L-Fields (2000), en el cual empleó grabaciones bioeléctricas de plantas alucinógenas para dar forma a intensas creaciones electroacústicas marcadas por pequeños y reiterativos accidentes sonoros que parecen actuar como el (imaginario) corazón de estos seres autótrofos. Prime ha desarrollado una técnica que le permite interactuar con las plantas; traduce las variaciones de su campo bioeléctrico a sonidos generados por un oscilador.
En el vasto campo de la música de vanguardia siempre hay espacio para un nuevo aporte. Y es justamente el que realiza Bob Verschueren en el disco que centra estas líneas. Hasta 1978 la trayectoria de este artista con estudio en Bruselas estuvo centrada en la pintura al óleo. A partir de aquel año abandonó los pinceles y se concentró en lo que denomina "instalaciones vegetales". La luz, el viento, los vegetales y el sonido son los principales elementos con los que trabaja en unas instalaciones, habitualmente efímeras, en las que, entre otros aspectos, le interesa comprobar la erosión del tiempo y el modo en que éstas, por sus características orgánicas, degeneran mientras permanecen expuestas al público.
En ningún momento de su carrera Verschueren ha afirmado sentirse músico, tampoco artista sonoro. Él explica que mientras trabajaba en 1987 en una instalación con ramas de arce, se vio sorprendido repentinamente por la riqueza de los sonidos que producían al caer al suelo. A partir de entonces, y a lo largo de los años, el creador fue descubriendo el universo de sonoridades vegetales a las que ha dado forma en este trabajo discográfico, Catalogue de plantes.
Escuchando a ciegas (durante toda la audición no podemos obviar la sensación de estar perdiéndonos un importante trabajo visual que debería haber sido documentado en una edición más detallada que la que se nos ofrece) esta música, el oyente atento se verá sorprendido por un sumario de rumores, chasquidos, crepitaciones, débiles murmullos e inexactos y borrosos sonidos que tan pronto pueden provenir de una rama de platanero como de un rosal, de cañas y bambúes como de pinos y alcachofas. Lo que resulta evidente es que Verschueren demuestra en el esmero con el que aborda y plasma su hallazgo una sensibilidad que le sitúa como un artista sonoro a tener muy en cuenta de continuar transitando estos ambientes.
Suerte de música concreta vegetal, no existe en la manipulación a la que somete el artista sonoro el material que maneja, interés alguno por epatar, antes al contrario, en pasajes como Rose (Rosa) o Céleri (Apium graveolens) surgen destellos cercanos a un paisajismo sonoro de extrema delicadeza, en donde los sonidos van surgiendo de manera relajada, sin forzar ni condensar los eventos, dejándolos ser y evolucionar y exponiéndolos con total naturalidad. Es por ello que este Catalogue de plantes funciona mucho mejor en el plano musical en las piezas más extensas como, además de en las anteriormente citadas, en Chou (Brassica oleracea var.capitata) y Maïs (Zea mays), obras de gran aliento cuya audición continuada (en un tracklisting previamente seleccionado en el equipo) sugiere, con su tono despojado y por momentos acogedor,el reverso sonoro de lo que viene a denominarse en el ámbito del arte plástico land art (pienso en los paisajes naturales construidos de Christo, Robert Morris y Robert Smithson).
No obstante conviene matizar que el artista no desdeña el tono más bruitista y agitado cuando el material así lo requiere, pero éste sólo nos llega en las piezas más breves como Bambou (Phyllostachys) y Carex (Carex), que son también las adscritas a un carácter más marcadamente experimental. De oirse a ciegas, sin referencia alguna al origen de estos fenómenos, casi podriamos estar hablando de música electroacústica, tal es el refinamiento alcanzado por Verschueren. No consta referencia expositiva alguna de que su trabajo se haya visto en España. Es de desear que este disco, además de en manos de oyentes sensibles (y militantemente inquietos) caiga en los despachos de algún galerista o gestor de museo. La experiencia de experimentar cómo suenan estas plantas en directo deberá completarnos esta enriquecedora propuesta que nos trae la fonografía.
Periodista. Redactor y crítico de música en 'El Correo de Andalucía', 'Ópera Actual' y 'Music Works'. Responsable del espacio 'Chorro de luz' en Radiópolis (98.4 FM / Sevilla. También en Internet), dedicado a la música de vanguardia. Los lunes, de 17.00 a 18.00 horas. Domingos, de 21.00 a 22.00 horas.
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